Los damascos turcos son frutas deshidratadas de sabor dulce, textura suave y carnosa. Son ricos en fibra, vitaminas (como la provitamina A/betacaroteno, B3 y C) y minerales (potasio, hierro y magnesio), lo que los convierte en una fuente de energía, antioxidantes y beneficios para la visión, la piel, el sistema nervioso y la digestión. Se pueden consumir solos como snack o usarse en repostería y preparaciones saladas.
Características físicas y sensoriales
Apariencia: Su color es anaranjado dorado, y se caracterizan por un tamaño parejo y una textura suave y tierna.
Sabor: Tienen un sabor dulce e intenso, a veces con un toque ácido que le da frescura.
Aroma: Su aroma es dulce, cálido y afrutado.
Características nutricionales
Vitaminas: Son una excelente fuente de provitamina A (betacaroteno), vitamina B3 (niacina) y vitamina C.
Minerales: Aportan potasio, hierro y magnesio.
Fibra: Son ricos en fibra, que ayuda al tránsito intestinal y promueve la saciedad.
Otros: Contienen hidratos de carbono simples, lo que los hace energéticos.
Beneficios para la salud
Digestión: La fibra ayuda a mejorar la digestión y prevenir el estreñimiento.
Visión y piel: La provitamina A es esencial para una buena visión y para mantener una piel saludable.
Sistema nervioso: Ayudan al correcto funcionamiento del sistema nervioso.
Energía: Son una fuente de energía natural, recomendada para deportistas.
Otros beneficios: Contribuyen a la salud de los huesos y los músculos, combaten la anemia y actúan como antioxidantes.
Usos culinarios
Snack saludable:Son ideales para comer solos.
Repostería:Se pueden usar en rellenos para pasteles, budines, tortas o para endulzar mezclas de frutos secos.
Platos salados:Son una buena adición para ensaladas o platos agridulces y con arroz.
Otras preparaciones:También se pueden incluir en granolas, yogures o mermeladas.